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Consulta veterinaria para perros y gatos

Hay cuatro formatos de atención y no son intercambiables. Elegir el correcto ahorra tiempo y, sobre todo, evita que llegues a una teleconsulta cuando lo que hacía falta era examinar al animal.

Consulta o control: cuál corresponde

  • Consulta presencial. Es la atención completa por un motivo nuevo: algo que está pasando y todavía no tiene diagnóstico. Incluye el examen físico, que es donde aparece buena parte de la información. Está para perros y para gatos.
  • Control presencial. Es el seguimiento de algo ya evaluado: ver cómo respondió un tratamiento, revisar una herida, ajustar una dosis o repetir un parámetro. Está para perros y gatos. Si tu mascota tiene un problema nuevo y distinto al del control, corresponde consulta y no control.

Teleconsulta: para qué sirve y para qué no

La teleconsulta veterinaria resuelve muy bien un conjunto acotado de situaciones: dudas de alimentación o de conducta, revisar en conjunto los resultados de un examen, orientar sobre si algo amerita ir presencialmente, y seguimiento de casos ya conocidos.

No reemplaza el examen físico, y hay casos en que derechamente hay que ir: dificultad para respirar, un ojo cerrado o con dolor, vómitos repetidos, decaimiento marcado, sangrado, sospecha de intoxicación, un animal que no orina o una hembra en trabajo de parto detenido. En esos escenarios la teleconsulta solo hace perder tiempo.

Consulta nutricional

La consulta nutricional para perros es un formato distinto y más largo, orientado a construir un plan alimentario: sobrepeso, bajo peso, alimentación casera, dietas de eliminación por sospecha de alergia, o el manejo nutricional de una enfermedad ya diagnosticada. No es lo mismo que preguntar qué marca comprar: es un plan con cantidades, seguimiento y ajustes.

Cómo llegar preparado

  • Lleva todo lo que está tomando. Incluidos suplementos, productos de venta libre y lo que le hayan recomendado terceros. Es la parte que más se omite y la que más importa: hay combinaciones desaconsejadas, como usar un antiinflamatorio junto con un corticoide.
  • Anota cuándo empezó y qué cambió. Alimento, casa, rutina, otro animal en la casa, un viaje. La cronología orienta más de lo que uno cree.
  • Graba el síntoma si es intermitente. Una tos, una cojera o una convulsión rara vez ocurren en la consulta. Un video de treinta segundos vale más que la mejor descripción.
  • Trae los exámenes previos. Aunque sean de otro lugar o de hace un año: comparar contra un valor anterior cambia por completo la lectura de un resultado.
  • Con gatos, el transportín. Y déjalo abierto en la casa los días previos, para que no aparezca solo cuando toca ir al veterinario. Una toalla encima del transportín baja bastante el estrés en la sala de espera.

Después de la consulta

De una consulta pueden salir tres cosas: un tratamiento, exámenes complementarios o un control para ver evolución. Si te indicaron exámenes, en B-Pets están los de sangre y orina; si te indicaron un tratamiento, la mayoría de los medicamentos veterinarios requieren receta y esa receta sale justamente de aquí. También puedes revisar Planes de Salud y Vacunas.

PREGUNTAS FRECUENTES

Resuelve tus dudas

¿Cuál es la diferencia entre consulta y control?

La consulta es la atención completa por un motivo nuevo, algo que está ocurriendo y que todavía no tiene diagnóstico; incluye el examen físico, que es donde aparece buena parte de la información. El control es el seguimiento de algo ya evaluado: ver cómo respondió un tratamiento, revisar una herida, ajustar una dosis o repetir un parámetro. Si tu mascota tiene un problema nuevo y distinto al del seguimiento, corresponde una consulta aunque venga saliendo de un control.

¿La teleconsulta sirve para cualquier caso?

No, y conviene saberlo antes de agendar. Funciona muy bien para dudas de alimentación o conducta, para revisar juntos los resultados de un examen, para orientar sobre si algo amerita ir presencialmente y para seguimiento de casos conocidos. No reemplaza el examen físico. Hay situaciones en que corresponde ir directamente: dificultad para respirar, ojo cerrado o con dolor, vómitos repetidos, decaimiento marcado, sangrado, sospecha de intoxicación o un animal que no orina.

¿Qué debo llevar a la consulta?

Lo más importante y lo que más se olvida es la lista completa de lo que tu mascota está recibiendo, incluidos suplementos y productos de venta libre, porque hay combinaciones desaconsejadas entre medicamentos habituales. Suma los exámenes previos aunque sean de otro lugar o de hace tiempo, porque comparar contra un valor anterior cambia la lectura. Y si el síntoma es intermitente, como una tos o una cojera, un video corto grabado en casa vale más que cualquier descripción.

¿Cómo llevo a mi gato sin que sea un drama?

El transportín es obligatorio por seguridad, pero la clave está en cómo se usa: si aparece solo el día de la consulta, el gato lo asocia inmediatamente con algo malo. Lo que funciona es dejarlo abierto en la casa de forma permanente, con una manta conocida adentro, para que sea un lugar más y no una trampa. El día de la visita, una toalla cubriendo el transportín reduce bastante el estrés en la sala de espera, porque limita los estímulos visuales.

¿Cuándo es una urgencia y no puedo esperar?

Hay señales que no admiten espera: dificultad para respirar o respiración con esfuerzo, encías pálidas o azuladas, sangrado que no se detiene, vómitos repetidos con decaimiento, un abdomen distendido y duro, convulsiones, sospecha de intoxicación, un animal que intenta orinar sin lograrlo, y trauma o atropello aunque se vea bien por fuera. En esos casos no corresponde agendar ni consultar en línea: hay que ir de inmediato al servicio de urgencia más cercano.

¿Qué incluye la consulta nutricional?

Es un formato distinto y más extenso, orientado a armar un plan alimentario y no a recomendar una marca. Se usa en casos de sobrepeso o bajo peso, alimentación casera, dietas de eliminación cuando se sospecha una alergia alimentaria, y en el manejo nutricional de enfermedades ya diagnosticadas, como un cuadro renal o hepático. Implica cantidades definidas, seguimiento y ajustes en el tiempo, que es lo que diferencia un plan de un consejo.

¿Necesito consulta para que me den una receta?

Sí, porque una receta es la consecuencia de una evaluación, no un trámite separado. La mayoría de los medicamentos veterinarios están clasificados por su fabricante como sujetos a prescripción veterinaria, y esa clasificación existe por una razón clínica: el mismo síntoma puede tener causas distintas y cada una se trata diferente. La consulta permite examinar al animal, definir qué corresponde y en qué dosis según su peso, y dejar por escrito la duración del tratamiento.

¿Puedo llevar a mi mascota solo para un chequeo preventivo?

Sí, y es de las mejores decisiones que se pueden tomar, sobre todo en animales mayores y en gatos, que son especialmente buenos disimulando el malestar. Un chequeo permite detectar cambios antes de que aparezca el síntoma evidente, revisar peso, boca, piel y movilidad, y establecer valores de referencia propios del animal, que después sirven para comparar. Muchas enfermedades crónicas se manejan mucho mejor cuando se detectan temprano.

¿Qué pasa después de la consulta?

De una consulta suelen salir tres caminos, a veces combinados: un tratamiento, exámenes complementarios para precisar el diagnóstico, o un control para ver la evolución. Si se indican exámenes, la idea es que el resultado se interprete junto con el estado del animal y no de forma aislada, porque un valor por sí solo dice poco. Y si se indica tratamiento, conviene consultar en el momento cualquier duda sobre la administración, que es donde se producen la mayoría de los errores.

¿Atienden solo perros y gatos?

Los formatos de atención publicados están definidos para perros y gatos, con consultas y controles separados por especie, porque la aproximación clínica no es la misma. Si tienes otra especie, lo más práctico es escribirnos antes de agendar para confirmar. Y si tu duda es sobre alimentación o manejo más que sobre un síntoma, la teleconsulta suele ser el formato adecuado para resolverlo sin trasladar al animal.